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Globality lleva la IA a la mesa de negociación con proveedores

Glo 2.0 amplía la automatización de las compras empresariales

Artículo
publicado: 9 Sep 2026
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Glo 2.0 amplía la automatización de las compras empresariales. La decisión útil para una compañía es definir qué puede negociar el sistema, con qué límites y quién aprueba el resultado.

En muchas empresas, una compra empieza con una petición poco precisa: necesitamos apoyo para este proyecto, una agencia para esta campaña o un proveedor que pueda asumir este servicio. Convertirla en una contratación exige aclarar el alcance, pedir ofertas, compararlas y negociar.

Ese recorrido es el terreno de Globality. Con Glo 2.0, presentado el 8 de septiembre Glo 2.0 ushers in a new era of procurement efficiency, la compañía amplía las funciones de su IA para conducir procesos de compra, incluidas conversaciones de negociación con proveedores. Permite trabajar de forma colaborativa o con mayor autonomía, según la configuración del proceso. El equipo de compras fija los objetivos y los límites, y mantiene la aprobación de la adjudicación final.

El caso resulta relevante porque traslada la IA a una interacción comercial con consecuencias. Preparar un resumen de ofertas es útil. Negociar precio, condiciones y plazos obliga además a decidir qué compromisos puede explorar el sistema y cuándo debe intervenir una persona.

Una compra empieza antes de pedir precio

Globality describe un proceso que convierte una necesidad expresada en lenguaje natural o en documentos en una solicitud estructurada. La plataforma puede preparar documentación para pedir ofertas, identificar proveedores, solicitar aclaraciones y comparar propuestas. También contempla condiciones distintas del precio y genera recomendaciones de adjudicación (The Globality platform).

La primera enseñanza del caso está en ese trabajo previo. Cuando una petición es ambigua, negociar más deprisa puede llevar a comparar servicios diferentes. Un proveedor incluye soporte; otro lo factura aparte. Uno estima cien horas; otro limita el número de entregables. La cifra final parece comparable, pero el alcance no lo es.

Antes de delegar una negociación, la empresa necesita describir qué quiere comprar y qué aceptaría cambiar. Cuanto más claro sea ese punto de partida, más sencillo será revisar el resultado.

Imaginemos la contratación de un servicio de mantenimiento. El equipo podría fijar una cobertura mínima, tiempos de respuesta y requisitos de experiencia. Después decidiría qué aspectos son negociables: duración del contrato, calendario de facturación o distribución de determinadas tareas. Es un ejemplo de preparación del proceso, no una contratación documentada de Globality.

Dar autonomía exige escribir los límites

Enterprise Times explica que Glo 2.0 permite negociar sobre varios factores y conserva un registro de las acciones y los intercambios para su revisión. El proveedor puede solicitar que intervenga una persona. La noticia recoge las capacidades anunciadas por Globality; no constituye una auditoría independiente de sus resultados.

Para una empresa usuaria, esa descripción debería convertirse en preguntas de diseño. ¿Qué objetivos son obligatorios? ¿Qué concesiones puede proponer el sistema? ¿Qué información necesita mantener reservada? ¿Qué sucede si dos condiciones entran en conflicto?

Un límite genérico como «consigue la mejor oferta» deja demasiado sin resolver. Es más útil especificar un presupuesto máximo, unos requisitos de servicio y las circunstancias que obligan a detener la negociación. También conviene asignar a una persona la revisión de las excepciones.

El registro de la actividad ayuda a reconstruir una decisión, pero necesita lectores. La empresa debe definir quién revisa los intercambios, qué busca y qué hace si encuentra un problema. Guardar conversaciones sin incorporarlas al trabajo de supervisión aporta menos de lo que parece.

El proveedor también forma parte de la experiencia

Automatizar una negociación cambia la relación con quien está al otro lado. Una empresa pequeña puede agradecer una solicitud clara y plazos previsibles. También puede frustrarse si recibe peticiones repetidas o no consigue explicar una excepción.

Por eso, una prueba debería observar cómo viven el proceso los proveedores. Interesa saber si entienden las condiciones, cuánto tardan en responder y cuándo piden ayuda. La tasa de abandono también puede dar una señal: un proceso rápido para el comprador puede estar expulsando buenas opciones antes de compararlas.

El objetivo comercial debe quedar escrito. Reducir costes puede ser prioritario, pero quizá la empresa necesite asegurar capacidad, mejorar el servicio o reducir la dependencia de un único proveedor. La herramienta debería trabajar con esos objetivos explícitos.

Una prueba con compras que se puedan comparar

Para empezar, puede elegirse una categoría con requisitos conocidos y compras repetidas. El equipo tendría que revisar procesos anteriores para construir una referencia razonable y acordar qué parte realizará la IA.

Durante el ensayo conviene medir:

  • Tiempo total desde la solicitud hasta la decisión de adjudicación.
  • Horas de trabajo del equipo y número de intervenciones necesarias.
  • Calidad y comparabilidad de las ofertas recibidas.
  • Condiciones finalmente contratadas y cumplimiento posterior del servicio.

También hace falta distinguir el ahorro propuesto del ahorro realizado. Una rebaja estimada durante la negociación no garantiza el mismo efecto en las cuentas. El volumen comprado, las incidencias o los servicios adicionales pueden cambiar el resultado.

En este caso, sería prematuro atribuir a la nueva versión un retorno demostrado para cualquier organización. Lo comprobable en las fuentes es su presentación y el alcance funcional que comunica la compañía. Cada empresa tendrá que contrastar su rendimiento con sus propias compras.

Para los profesionales del área, Glo 2.0 plantea una evolución del trabajo: dedicar más atención a definir la necesidad, evaluar las excepciones y cuidar las relaciones que importan. Si la IA va a negociar, alguien tendrá que decidir qué significa un buen acuerdo para esa empresa y comprobar que el servicio recibido está a la altura.

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