
El caso en 30 segundos
El 17 de junio de 2026, la startup londinense Conduct anunció una Serie A de 51 millones de euros para expandir sus equipos de ingeniería y go-to-market, profundizar sus capacidades en SAP y acelerar su trabajo sobre sistemas como Salesforce, Oracle, MES, WMS y otros entornos empresariales críticos. La ronda fue co-liderada por Index Ventures e ICONIQ, con inversión estratégica de SAP y participación de Creandum, Lucid Capital y Booom.
Conduct se define como un AI OS para ayudar a las empresas a entender, operar y cambiar sus sistemas de software. Su tesis es clara: muchas organizaciones quieren agentes de IA, pero sus sistemas core están tan personalizados, documentados de forma irregular y llenos de dependencias históricas que ni siquiera los equipos internos pueden entenderlos con rapidez.
La señal WOW: Conduct no intenta reemplazar el ERP. Intenta hacerlo legible, accionable y ejecutable para que la IA pueda operar sobre la realidad tecnológica de la empresa, no sobre una versión idealizada del negocio.
Qué lo hace innovador
Muchas empresas ya tienen modelos, pilotos y casos de uso. Pero cuando llega el momento de modificar un proceso real —una regla de pricing, una aprobación de compras, una integración logística, una migración o una adaptación regulatoria— aparece el freno: nadie sabe exactamente qué se rompe si se toca una pieza.
Conduct ingiere código custom, configuraciones, dependencias e integraciones, y mapea cómo cada componente técnico conecta con la lógica de negocio que soporta.
La plataforma permite que los equipos formulen preguntas como: qué depende de un workflow de aprobación, qué objetos se ven afectados por una migración, dónde vive una regla de precios o qué se rompe si cambia un campo. A partir de ahí, Conduct genera código, tests y trabajo de implementación para realizar el cambio de forma más segura y rápida.
Un agente solo puede actuar sobre un sistema que entiende. Si la lógica empresarial está repartida entre código custom, integraciones no documentadas, dependencias antiguas y decisiones de negocio acumuladas durante años, la autonomía de la IA se queda bloqueada.
Forrester ha señalado que en 2026 las aplicaciones enterprise se moverán desde una lógica centrada en usuarios humanos hacia otra capaz de acomodar una fuerza de trabajo digital formada por agentes de IA. Esa transición exige rediseñar procesos y orquestar workflows más allá de la interacción humana tradicional.
Cómo lo implementaron
Conduct trabaja sobre los sistemas que ya existen. No plantea una sustitución masiva del core empresarial, sino una capa que interpreta, conecta y operacionaliza la lógica acumulada en esos sistemas.
Según EU-Startups, su tecnología analiza:
Ese mapa permite pasar de una pregunta de negocio a una acción técnica: entender impacto, generar cambios, crear tests y reducir la distancia entre decisión directiva y ejecución en software.
La compañía fue fundada en 2024 por exingenieros de Palantir: JP Haas, Philipp Hoefer y Henry Thompson. Ya trabaja con clientes como Daimler Truck, Heidelberg Materials, Fraport y DHL, y afirma que sus clientes están viendo aceleraciones del 30% o más en workstreams de transformación y time-to-value de nuevas funcionalidades.
Resultados y métricas disponibles
Los datos públicos todavía son de fase de crecimiento, pero hay varias señales relevantes:
Para directivos, la métrica clave no es solo la financiación. Es la reducción del tiempo entre “el negocio decide” y “el sistema lo ejecuta”.
Por qué emerge ahora
Primero, porque la IA empresarial está chocando con la realidad del legacy. Las compañías quieren velocidad, pero sus sistemas core fueron diseñados para estabilidad, control y continuidad, no para cambio constante asistido por agentes.
Segundo, porque el mercado se está moviendo hacia infraestructura de IA empresarial. EU-Startups sitúa la ronda de Conduct dentro de una ola de inversión en infraestructura para IA enterprise, gobernanza de agentes, modernización ERP, automatización de workflows e IA industrial.
Tercero, porque otros movimientos recientes apuntan en la misma dirección. NeuralTrust, por ejemplo, anunció también el 17 de junio de 2026 una ronda seed de 17,2 millones de euros para asegurar y gobernar agentes de IA empresariales.
Cuarto, porque los analistas están poniendo el foco en gobernanza y ejecución. Gartner señala que la gobernanza de IA ya no puede quedarse en políticas estáticas: requiere monitorización continua, validación y enforcement durante la operación.
Lecciones aplicables
Qué debería hacer una empresa en los próximos 30 días
No todos los sistemas legacy son igual de críticos. Priorizar aquellos donde cada cambio bloquea ingresos, experiencia de cliente, cumplimiento normativo o eficiencia operativa.
Elegir tres procesos donde negocio e IT tengan fricción recurrente: pricing, compras, facturación, planificación de demanda, logística, onboarding de clientes o reporting regulatorio.
Cuánto tarda una decisión de negocio en convertirse en cambio real en los sistemas. Esa métrica suele revelar más sobre la agilidad de la empresa que cualquier dashboard de transformación digital.
Dónde hay código custom, integraciones no documentadas, reglas duplicadas, aprobaciones históricas o dependencias que solo conocen una o dos personas.
Antes de conectar agentes a sistemas críticos, definir límites: consultar, recomendar, simular, generar tests, proponer código, ejecutar con aprobación humana o ejecutar automáticamente.
Evaluar cada sistema según cinco criterios:
Qué vigilar en los próximos 90 días
Riesgos
Riesgo de sobrepromesa
Hacer legibles sistemas complejos no elimina automáticamente el riesgo de cambiarlos. La IA puede acelerar la comprensión, pero las decisiones críticas siguen necesitando gobierno, testing y responsabilidad.
Riesgo de dependencia de capas intermedias
Si una herramienta se convierte en el intérprete principal del sistema core, la empresa debe vigilar dependencia, interoperabilidad y continuidad.
Riesgo de seguridad
Cuanto más capaz sea una capa de entender y modificar sistemas críticos, más importante será controlar permisos, auditoría, trazabilidad y segregación de funciones.
Riesgo cultural
Algunos equipos pueden percibir estas herramientas como una amenaza a su conocimiento experto. La clave es posicionarlas como multiplicadores de conocimiento, no como sustitutos de criterio.
La gran pregunta para directivos
¿Tu empresa está invirtiendo en IA sobre procesos que realmente entiende o está intentando automatizar una complejidad que todavía no sabe explicar?
La próxima ventaja competitiva no será tener más agentes de IA. Será tener sistemas suficientemente legibles, gobernados y conectados para que esos agentes puedan actuar sin romper el negocio.
Conduct convierte una verdad incómoda en oportunidad: muchas empresas no están frenadas por falta de IA, sino por falta de comprensión operativa de sus propios sistemas.
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